Mi experiencia tras haber sido estafada en el trabajo (largo, pero real)

A principios de septiembre me llamaron de una empresa a la que me había inscrito a través del portal de empleo Infojobs para hacerme una entrevista. La empresa se llamaba grupo LH según el anuncio en la web, pero cuando acudí a la oficina el único nombre que figuraba en la fachada del local era Sistemas de Seguridad y cuando posteriormente pregunté me dijeron que eran The Best Marketing. La oficina se localizaba en Doctor Vallejo 37 y cuando acudí unas 10 personas aproximadamente estaban esperando como yo. Entrábamos de dos en dos al despacho de un joven enchaquetado que era quién nos entrevistaba. Cuando fue mi turno entré con otra chica, no estuvimos en la sala más de 15 minutos y las preguntas no podían ser más básicas: aspiraciones, has dirigido grupos, y poco más. En el anuncio solicitaban RRPP para departamento de marketing pero en la entrevista no quedonada claro a qué se dedicaba la empresa, ni en qué iba a consistir nuestro trabajo: “somos una empresa en expansión, que está abriendo oficinas y que se dedica a promocionar productos de otras empresas” Poco más. A la salida nos dieron una tarjeta para que al final de la mañana llamáramos para saber si habíamos sido seleccionadas. Ese primer punto, ya resultó extraño.

Llegada la hora llamé por teléfono, qué casualidad, ¡había sido seleccionada! Por un momento me paré a pensar qué podía haber hecho o dicho para haber sido la elegida cuando lo único que sabían de mí eran cuatro datos irrelevantes que me habían preguntado en la entrevista y en un formulario que tuve que rellenar al llegar sobre si tenía pareja o a qué países había viajado. Habían visto mi curriculum también, ¿pero qué me diferenció del resto? A lo mejor tuve más cara de boba que los demás y les parecí un perfil estupendo al que manipular.

Me citaron al día siguiente para reunirme con el gerente. Pero al llegar a la cita prevista, sólo me encontré con un grupo de gente que salía de una reunión y un chico que me dijo que me fuera con él, que iba a acompañarlo en una jornada de trabajo para que así viera directamente si me interesaba el puesto. Al final de la tarde me dirían si había sido seleccionada. Segundo momento raro: ¿Pero no había sido seleccionada ya? La tarde consistió en ir hasta Villaverde Bajo con otras dos personas sin tener ni idea de a lo que iba. Durante el trayecto el chico me preguntaba sobre mi vida: aficiones, inquietudes, etc y me hablaba de las suyas. Al llegar fue cuando sacó el catálogo de lapromoción de las alarmas de Securitas Direct y me explicó que iríamos por comercios ofreciendo la promoción a los dueños. Yo sólo tenía que ver cómo lo hacía y preguntar lo que quisiese. Pregunté muchas cosas, es verdad, de cómo debía dirigirse uno al cliente, ventajas de la promoción, etc, etc. Al volver, 4h después, con el consiguiente gasto de transporte, el chico se reunió con el gerente y después entré yo en el despacho para quedarme a solas con el gerente. Me preguntó si me veía capaz de hacer ese trabajo y las condiciones laborales: por vender 4 alarmas al mes me pagarían 800e fijos y por cada alarma de más 100, 150 y hasta 200e según fuese incrementando el número. Tal como lo explicaba estaba bien y por lo que había visto no parecía tan complicado. El otro sistema de pago que proponía era directamente a comisión cobrando por cada venta  más que por la primera opción. Elegí la primera alternativa porque eso me aseguraba ganar un mínimo de 800e al mes, tal como me lo había explicado. Tenía que llegar a 4 alarmas y si hacía menos entiendo que me pagarían las que hubiera hecho. Pero su explicación no fue a más.

Empecé a trabajar al día siguiente. Cada día había que estar en la oficina a las 15.30h para que nos enseñaran el sistema de trabajo y empezásemos a practicar. Nos reuníamos todos los que estábamos (alrededor de 20 jóvenes de 18 a 35 años) en una sala en un sótano donde el líder que podía ser uno de los dos socios nos hacía gritar una especie de grito de guerra y nos motivabacon mil y una estrategia comunicativa que nos hacía creer, en definitiva, que poniéndonos las pilas y vendiendo alarmas a puerta fría nos íbamos a hacer millonarios, con cierto esfuerzo, eso sí. Era alucinante. Conseguía hacernos creer que un trabajo tedioso, aburrido, agotador e infravalorado por la sociedad nos iba a dar la felicidad y a convertir en las personas más ricas del mundo. Y todos salíamos de allí super motivados, convencidos de ello. Tercer momento preocupante. Me pregunto en qué clase de mundo virtual vivía yo para no darme cuenta de todas esas señales, pero como el ambiente era agradable y los jefes se encargaban de valorarte y hacerte sentir útil, pensé que no tenía muchas más opciones para ganar dinero. Máxime cuando llevaba un año en Madrid buscando un trabajo estable.

En mi primera semana vendí cinco alarmasO eso creía yo y eso me hicieron creer. Poco a poco fui descubriendo más cosas como que las ventas no terminaban con el simple hecho de que yo consiguiera que el cliente firmara el contrato. Después tenía que confirmarlo por teléfono, no arrepentirse cuando fuera el técnico a ponerlo, ni los 20 días después de prueba. ¿Cómo lo descubrí? Escuchando a los compañeros y con algún que otro comentario de mi jefe en días sueltos en el que me decía que estaba llamando a uno de mis clientes para ver si lo localizaba. Las semanas del mes de septiembre fueron pasando y la tranquilidad de los primeros días de mis 5 ventas y por tanto mis 900e al mes empezó a desaparecer. Un día mi jefe decía que no tal venta se había caído, otra que no sabía y así el número 5 iba oscilando y yo teniendo que trabajar más para asegurarme el dinero. Fue así como ellos te “invitaban” a que también trabajaras por la mañana para conseguir cumplir los objetivos. Y me ví a los 10 días saliendo de mi casa a las 08:30 de la mañana y volviendo pasadas las 11:00 de la noche. Tenía que comer fuera, pagar transporte y todo de mi bolsillo. Además, todos los lunes por la mañana había formación a la que “también era conveniente asistir” y algún sábado por la mañana reunión sobre la empresa y cómo hacer carrera en ella. Durante ese mes mi vida se redujo a trabajar, dormir y en ocasiones comer. Soñaba con alarmas, deliraba. ¿Nos estaban comiendo la cabeza? Desde luego aquello no era normal. Y a todos nos parecía lo más lógico del mundo.

Después de las dos semanas de prueba, en las que tenía que demostrar que era capaz de hacer dos ventas, firmé un contrato por obra y servicio en el que se reflejaba que mi salario sería según convenio. Al terminar septiembre, se acercaba el día de cobrar y yo no sabía que había sido de mis ventas. Ninguno de mis jefes me había informado, así que un día sin más se me ocurrió preguntar por ello (bendito el momento) la conversación en el metro con mi supervisor fue sencilla: “Por cierto, qué fue de las cinco alarmas que vendí este mes?”, respuesta: “honestamente, Sandra, no ha salido ninguna”, “Entonces eso quiere decir que…” No hizo falta que terminase “Sí, eso quiere decir”. Y ese querer decir se refería a que no iban a pagarme nada. Le dije entonces a mi supervisor que esa tarde no iría a trabajar y que no pensaba seguir un mes más trabajando mañana y tarde de casa en casa y de local en local, gastándome dinero en transporte y comida, haciendo ventas y sin saber qué va siendo de ellas y tener garantía cero de cobrar algo al finalizar el mes. Intentó convencerme de que me quedara, pero no lo consiguió. Esa tarde fui a la oficina para comunicarle a miotro jefe que me marchaba pero no apareció, ni llamó nunca. Fui yo quien le insistí con varias llamadas para vernos antes de firmar mi baja, pero fue imposible. Nunca podía.

Terminé por firmar mi baja y enviarla por mail para olvidarme cuanto antes de toda aquella pesadilla.

A los días, miré en internet. Parece que no he sido la única estafada y parece que el nombre de la empresa va cambiando según les conviene. En el enlace que os adjunto figuran más experiencias como la mía y todas las personas a las que se refieren existen. Yo misma las conocí: Ana, Christian, Roberto, Raquel…


A pesar de todo, sobrevivo. Gracias a los que me queréis.


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2 comentarios en “Mi experiencia tras haber sido estafada en el trabajo (largo, pero real)

  1. Kahlo dijo:

    Oh! Esto que cuentas es alucinante. ¿Cómo pueden existir estafas de este tipo y que no se hable más de ellas en los medios de comunicación generalistas para frenar su existencia?

    Me sabe muy mal que te haya sucedido esto 😦 Y tanto yo, como seguro que más personas, te agradecemos que lo compartas por si alguien ha estado en tu misma situación.

    Te mando un abrazo enorme y mucho cariño. Muchísimo.

    Marta

  2. Lika dijo:

    Pues sí, a mí también me alucina que no lo saquen los medios ni tampoco se vea en las redes sociales. Yo estoy intentado difundirlo. Lo envié a algún medio también, pero nadie contestó… estamos tan acostumbrados a esta sutil violencia que parece que ya ni llama la atención. Violencia es dar ostias e insultar, ir a la guerra y apuñalar a alguien. Deberían educarnos más la identificación de violencia porque sin lugar a dudas yo me he sentido maltratada. Ya lo dice la palabra: tratar mal.

    Un beso con buentrato. muacs!

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