Cuando sea vieja

Nunca pienso en la muerte.

Suelo olvidar que existe incluso cuando se aproxima de forma sigilosa con la pérdida de alguien cercano o la aparición de alguna enfermedad. Creo que mi cuerpo y mi mente desarrollaron un mecanismo interno improvisado que me salvaran de ese dolor tras la muerte de mi padre cuando yo tenía 18 años.

Sin embargo, sí he fantaseado con cómo seré cuando sea vieja y no acierto a imaginarme más allá de una extraña señora mayor despistada y torpe que se dedica a dar de comer a cientos de gatos desde su pequeña azotea en la que vivirá sola contando en el calendario los días en los que decidir morirse.

A veces pienso que la muerte no es algo que llega de ninguna manera mística, ni siquiera accidental, sino que nos morimos cuando nosotros queremos, cuando por algún motivo la vida ya nos exprimió lo suficiente y nosotros hicimos cuánto pudimos por exprimirla a ella. Marcamos el minuto exacto en el que despedirnos del mejor modo que se nos ocurre, aunque a veces nos fallen las maneras o la lucidez de no darnos cuenta que igual todavía no es el momento.

Por eso los muertos vivientes, los zombies que se arrastran por las calles o los pasillos del metro, por eso tanta vida desgarrada hacia la muerte en el momento equivocado. Tanta tristeza y gestos torpes en el aire.

Yo de mayor quiero ser una niña que a lo mejor no tiene prisa por morirse y se queda por aquí hasta ciento un años, bailando en su terraza cuando no mira nadie, hablando con los gatos y robando monedas de chocolate para comerlas de noche mientras el aire le hiela la nuca y los ojos se inundan de imágenes que jamás vivirá.

Si al final me animo a ser una viejita espero también adoptar lagartos y saltarme algunas reglas, tener uno o dos sobrinos y vecinos de mi edad que me quieran y toquen a la puerta para que les pase alguna de mis dulces monedas.

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2 comentarios en “Cuando sea vieja

  1. Anónimo dijo:

    Hace tiempo que te leo, debo decirte que es maravilloso lo que escribes. Llegué por absoluta casualidad, con la entrada de “ser mujer y serlo” , que enseguida me añadí a favoritos. “lo que pasa cuando no pasa nada” también la leo a menudo. muy iluminador. 🙂
    Gracias por tus palabras 🙂

    Eli

  2. Sandra Cámara dijo:

    Muchas gracias Eli:

    Cuando escribo siempre olvido que por ahí detrás puede haber alguien leyendo. A veces escribo, para mí, a veces pensando en alguna persona concreta, pero me encanta descubrir a esas personitas como tú a las que les aportas desde el silencio y lo invisible.

    Bienvenida Eli, gracias por tu comentario y la sonrisa que me dibujaste.

    Besito

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