Elecciones en la UGR: Candidatos sin color

Indalecio Sánchez Montesinos

Que la ideología lo impregna todo no voy a negarlo. Precisamente fueron mis estudios en la Universidad de Granada los que me enseñaron esta máxima: “Todo es ideología”.

Lo aprendí en mis clases de Filología Hispánica de la mano de profesores que por su forma de transmitir el conocimiento hicieron de mí no sólo una chica joven con título universitario, sino también, una persona más persona.

No son muchos los docentes que consiguieron dejarme maravillada ante sus discursos. Fueron pocos, en realidad. Pero los que lo consiguieron, trajeron a mis estanterías una sucesión de títulos de clásicos y contemporáneos que moldearon mi sensibilidad hacia realidades fantásticas, realistas e inolvidables.

Lloré con Cervantes, me embriagué de las letras de Martín Gaite, toqué la boca de Cotázar, desenredé los mundos de Borges, rocé la sensualidad de Alessandro Baricco, indagué en el misticismo, viajé por el tiempo y el espacio desde las palabras medievales a las luchas hispanomericanas… Me hice mujer conjugando verbos, bailando en historias de nadie que fácilmente nos conmovían a todos.

Con mis ventipocos inicié el camino de la sensibilidad y el pensamiento con la certeza de que hasta las novelas más románticas que leía estaban absolutamente devoradas por la ideología. Difícil de discernir entonces la ficción de la política. Los ideales de las ideas hambrientas de poder. Complicado ver en los versos de un poema una maquinaria política, una lucha de clases, una opresión a la mujer.

A mis 33, mis ojos, mis oídos y mi boca ya están abiertos a un mundo que diluye la realidad con la fantasía con la maestría del que ansía el poder. Extiendo también mis manos para ofrecer, aceptar, jugar y continuar escribiendo, pronunciando, deletreando, rectificando y siempre creando resquicios nuevos por los que colarse y no calarse de la mentira.

La Universidad nutrió gran parte de quien soy, y ahora me encuentro involucrada en un equipo que se une para apoyar una candidatura a rector con la oportunidad de también yo hacer algo por la Universidad.

Vivir de cerca el proceso enaltece lo mejor de mí. Los valores más humanos de cooperación, solidaridad, creatividad, esperanza y también ideología. Es triste, sin embargo, toparte de frente con los mismos juegos de poder e intereses que leía en aquellas obras literarias con siglos de historia. 

Descubrir la misma política que corrompe y alimenta sus ambiciones en provincias y comunidades infectar como un virus a la comunidad universitaria, más que asustarme me entristece. Los colores y divisiones bipartidistas siguen fomentándose en instituciones donde la única ideología posible sería la del pensamiento y la humanidad. Universidad universitaria frente a Universidad roja, azul o de cualquier color asociado a una izquierda o derecha tan manida que parece que todavía son muchos los que no se enteran.

Aún se leen las acusaciones hacia Indalecio que sólo buscan fomentar el separatismo y embarrar propuestas que se basan en principios multicolores con forma de arcoiris que se extienden para acoger a todo el mundo, más allá de su voto en las urnas, y para construir puentes.

Aún la gente, cae en la trampa de la manipulación y el miedo, de las promesas y la ambición mal entendida. Por eso, en ningún sitio mejor podría encontrarme, que con una pantalla delante y un teclado entre mis dedos, generando ideología. Esa que me enseñaron los libros. La ideología de la libertad y la cooperación. La que crea en beneficio de todos y todas. Luchar contra acusaciones, rabietas y mentiras y divulgar el pensamiento crítico y la verdad se ha convertido en el trabajo más valioso que podían ofrecerme.

La victoria no sólo será contribuir a que la Universidad de Granada sea dirigida por un candidato como Indalecio Sánchez-Montesinos, de personalidad impecable y admirable, sino haber sacudido las conciencias de los que siguen anestesiados y se mueven por la inercia de creer que no se pueden cambiar las cosas.

Luego están a los que no les conviene cambiarla; panorama electoral que me recuerda mucho a las acusaciones que sufre PODEMOS, cuando irrumpen para hacer las cosas de otra manera. Coincidencias.

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