Las viejas

Día 10. Reto escribir 21 días.

trenza ancianaAhora miraba a las mujeres mayores de un modo diferente.

Su necesidad de hablar de vivencias del pasado, y el dolor de la memoria con los párpados entreabiertos le detenían unos minutos en los que se veía a ella misma dentro de algunos años, quien sabe si con los mismos repetidos discursos pero sin su valor.

Las mujeres mayores eran las responsables del cambio climático que tantos investigadores analizaban en las entrañas del aire, la basura de la tierra o la contaminación del mar.

Hacía décadas que sus espíritus invisibles con sus manos invisibles y sus miradas invisibles reclamaban un lugar en el mundo alejado de la compasión o la indiferencia. Ellas habían dado luz al mundo. Habían nutrido a los hombres. Los habían amamantado fuertes y se habían equivocado.

Son las viejas las que definen las borrascas y escupen huracanes. Por cada grieta nueva de sus huesos, tiemblan las placas tectónicas y la humanidad se estremece sin estremecerse, sorda al desgarro ancestral de quienes nos parieron.

Ellas unen su sangre bajo la tierra. Mueren junto a las farolas y en los pisos vacíos, en las camas metálicas de los hospitales. Mueren con la boca seca y los órganos derretidos como luciérnagas consumidas en una luz que se apaga.

Los animales las recogen en un océano furioso que se abre o entre el fuego del volcán imperativo que aúlla su venganza. Como agua o cenizas las absorbe la Naturaleza con el amor que el paso de los años les devoró del corazón.

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