Escritura automática de octubre

Octubre es como una caja de cartón sin fondo donde miras para encontrar algo reconocible.

Muy pocas cosas lo son ya. Ni siquiera las estaciones, ni el color del pelo que se vuelve blanco recordándote que el tiempo pasa.

Ni las letras, ni los telediarios, ni la merienda de mantequilla y azúcar, ni las canciones de la radio.

Reconocer en una mota de polvo el giro completo de un planeta que no es este. Uno que va sin prisa de la madrugada al atardecer.

Reconocer en un destello lo poco que queda de una vida imaginaria. Un destello en las gafas o en la copa de vino azul. El azul es la clave. El color de la libertad que nunca supimos definir.

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