El elefante desaparece

El elefante desaparece. Reaparece en un bólido gris, del tono exacto de su piel, a la velocidad del mar. Lo miran las hormigas. Las hormigas que bailan a la hora del té en giros parecidos al movimiento de la cucharilla que disuelve el azúcar.

Los alimentos desaparecen y las hormigas se vuelven locas y cantan a las cigarras, que comienzan a preocuparse. Aparece el elefante, esta vez en una vespino verde como la hierba. Con la trompa alzada, se inclina majestuosamente ante el hambre de las hormigas, y las cigarras y el universo. Baja de la moto y se recuesta. Y el sol los mira. Y los relojes los miran, y el tiempo derrite la piel gris del elefante. El elefante que se muere para servir de manjar a quienes morirán de hambre. Que no serán uno como él, que serán cientos y miles.…

y así fue cuando unos comenzaron a comerse a otros.